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domingo, 29 de julio de 2012

La natación para bebés


La natación para bebés

Las primeras brazadas de tu bebé: Hasta los 4 años los niños no tienen autonomía ni desarrollo como para nadar por sí mismos, pero es recomendable que se familiaricen con el agua desde que nacen. 

Está demostrado que los bebés disfrutan mucho en el agua, a la vez que es beneficioso para ellos ya que mejora su coordinación, su equilibrio, su fuerza muscular, les relaja, les hace comer y dormir mejor… Toda una serie de ventajas que hace imprescindible que este verano vayas a nadar con tu hijo, tenga la edad que tenga

¿A qué edad empezar?
Hasta los 4 o 5 años los niños son incapaces de nadar como un adulto, ya que son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. Por lo tanto hay que distinguir entre bañarse y disfrutar en el agua, y aprender a nadar.
Sin embargo, desde que nacen los bebés pueden jugar en el mar o en la piscina con sus papis, lo cual les resultará muy divertido y beneficioso. Lo recomendable es esperar hasta los 3 o 4 meses de vida, incluso en algunas escuelas de natación no los aceptan hasta los 6 o 7 meses porque sus instalaciones no son adecuadas para niños tan pequeños.
A partir de los 9 meses los bebés pierden una serie de reflejos innatos muy útiles para la natación, por eso se recomienda que empiecen su contacto con el agua antes de su primer cumpleaños: se adaptan mejor que los niños mayores. Para Isaac González, coordinador de actividades acuáticas del centro Lenoarmi (www.lenoarmi.com), “lo ideal sería que empezaran antes de los 4 meses, siempre y cuando los padres se sientan preparados, ya que el bebé conserva una serie de capacidades que favorecen su adaptación. Tienen capacidad de flotar, de mover su cuerpo dentro del agua de forma relajada y además mantienen el reflejo de apnea, que consiste en cerrar la glotis y por tanto no tragan agua ni tienen sensación de atragantarse”.
El miedo al agua se adquiere conforme el niño va creciendo, mientras más tiempo esté apartado del agua, más probabilidades de que desarrolle sentimientos de desconfianza y hasta fobia, que posteriormente dificultarán el aprendizaje de la natación.


La matronatación
Este es el mejor método para iniciar a un bebé en la actividad acuática: la natación con los padres. Está demostrado que los pequeños disfrutan mucho en el agua, además de ser muy beneficiosa para ellos. En este método, es fundamental el papel de los padres. Éstos deben mostrar seguridad al bebé, a la vez que se refuerzan sus vínculos posibilitando una experiencia original, única e irrepetible.
Es conveniente esperar hasta el cuarto mes de vida, ya que a esa edad termina de madurar el sistema inmunológico del bebé y las posibilidades de resfriados y de infecciones como la otitis son menores. 
Cada clase de matronatación varía según la escuela. En general, duran de 30 a 45 minutos, dependiendo de la resistencia y reflejos del bebé. En las clases se trabajan con materiales didácticos (pelotas, tablas, etc.) adecuados a cada edad. En ellas, les van enseñando a sobrevivir en el agua y a flotar.
Por ejemplo, en el centro Valle 36 siguen el modelo didáctico basado en la “pedagogía del éxito”. El centro pone a los bebés en contacto con el medio acuático y los prepara para la llegada del verano ya que, gracias al contacto permanente en el agua con la madre o el padre, el pequeño consigue habituarse al agua, superar los miedos, desarrollarse física y mentalmente y disfrutar de un contacto familiar más profundo y enriquecedor. Estos cursos están impartidos por fisioterapeutas y educadores infantiles que siguen muy de cerca la evolución del bebé, personalizando los ejercicios y adaptándolos a las necesidades de cada uno. Los grupos tienen un máximo de cuatro alumnos (acompañados del papá o la mamá) que se relacionan e interactúan entre ellos, favoreciendo el desarrollo y la socialización.
Para Isaac González, del centro Lenoarmi, los objetivos de estas clases son tres:
• Aprender a comportarse en el agua.
• Trabajar la supervivencia.
• Favorecer su autonomía.
“Los niños, en el centro Lenoarmi, de los 0-3 años vienen a realizar la actividad con los papás, a partir de los 3 años se realiza un programa de autonomía donde los niños ya vienen sin la figura paterna.
Los primeros entrenamientos se pueden hacer en casa en la misma bañera, siempre hablando de niños entre 2 y 6 meses, por eso es recomendable llenar la bañera con agua y meterse dentro de ella con él, sin pensar en técnicas ni nada, únicamente con el afán de divertirse y de familiarizarse con el medio”.

NadarRequisitos que debe cumplir la piscina
La piscina deberá seguir una serie de normas para que se adapte a las características físicas de un bebé:

1. La temperatura del agua deberá estar a unos 32º C, aunque puede variar un grado arriba o abajo dependiendo de la época del año.

2. El nivel de cloración del agua deberá estar entre el 0,5 y el 0,6% (frente al 1% en las de adulto).

3. Es muy recomendable que la piscina sea cubierta y climatizada y por supuesto cumpla con los requisitos higiénicos-sanitarios establecidos.

4. La zona de los vestuarios donde cambiarán las mamás (o papás) a sus niños deberá igualmente estar climatizada y cumplir las norma higiénicas.

5. Algunos vestuarios están bastante apartados de la piscina y en este trayecto los niños se pueden quedar fríos. Por ello es muy conveniente que cerca de la piscina exista un banco o lugar especial para desnudar y vestir al niño.


6. La piscina de los pequeños debe ser sólo para ellos, nunca compartida. Estas piscinas suelen medir 6 por 4 metros, aunque estas dimensiones no se establecen como una norma, existiendo en la actualidad de muchos tamaños y formas.

Beneficios de la natación
-Desarrollo psicomotor: Mejora la coordinación, el equilibrio y el conocimiento del espacio. Incrementa la fuerza gracias a los ejercicios musculares, haciendo que haya un desarrollo temprano de las habilidades psicomotrices tales como gatear y caminar.
-Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: Es beneficioso para la condición cardiovascular y por lo tanto, mejora la resistencia del bebé. Amplía la capacidad de su sistema respiratorio y la regulación adecuada a su circulación sanguínea.
-Relaja al niño: Los ejercicios suaves combinados con el agua a una temperatura agradable relajan al bebé, estimulan su apetito, le hacen comer y dormir mejor, y en consecuencia de eso, mejora su carácter y comportamiento.
-Refuerza su seguridad e independencia: El bebé se siente más seguro y disfruta mucho aprendiendo a nadar al sentir que sus padres tienen su atención concentrada en él. Incrementa su sentimiento de independencia y de autoconfianza.
-Aumenta el coeficiente intelectual: Está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.
-Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia. Aprenden a salir de dificultades, lo que más adelante utilizarán en el día a día para ser más autónomos.
-Ayuda a su socialización: Estimula la confianza en uno mismo y por lo tanto mejora la comunicación con los demás. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudará a relacionarse mejor, además de aprender a compartir y realizar actividades junto a otras personas.
-Fortalece su sistema inmunológico. Son niños que no sufren tantos resfriados, otitis, etc. ya que su sistema se acostumbra a una serie de circunstancias.

NadandoAprendiendo a nadar
A partir de los 4-5 años, dependiendo del desarrollo físico y mental del niño, ya se le puede enseñar a nadar como a un adulto, no sólo a flotar. “La mejor manera de enseñarlos es acudiendo a un centro especializado”, aconseja Isaac González del centro Lenoarmi.

Algunos trucos que nos da Isaac son:
-El papá o la mamá deben estar muy relajados y tranquilos, sobre todo con niños menores  de 3 años, ya que estará apoyado sobre las manos de sus padres y, si estas manos están rígidas, el niño estará tenso y no podrá sentirse cómodo dentro del agua.
-Es importante no pedir demasiado a sus hijos, cada niño evoluciona según su ritmo normal madurativo, incluso dentro del agua, por eso es importante que no se les exija más de la cuenta ya que si no, después nos encontramos con niños que no se sienten cómodos dentro del agua y no quieren seguir realizando la actividad.
-También les puede ayudar realizar juegos donde el niño disfrute y pueda experimentar en el agua.

sábado, 7 de julio de 2012

Debaten si hay que medicar a los niños hiperactivos

"Hay 3 tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven"

Estas son palabras de Benjamin Franklin, recitadas por Ken Robinson en enero del presente año, al finalizar su exposición dada en uno de los eventos organizados por RSA, donde desarrolla algunas de las ideas que luego profundizaría en su charla de mayo en TED "Bring on the Learning Revolution". Learning Cognitive "tradujo" en un formato de animación Scribing, las principales ideas de la charla en RSA.




Una campaña internacional combate la tendencia a recetar medicamentos a pequeños con dificultades de comportamiento en la escuela o en la casa, nuestra propuesta es no a los  medicamentos y lleve a sus pequeños a nadar!!!!!!
















"Vivimos en una época en la que niños y adolescentes suelen ser etiquetados y medicados por moverse en clase, atender a cuestiones diferentes a las que se espera y no obedecer. Se medicaliza el malestar infantil y adolescente pensando, desde lógicas reduccionistas, en problemas complejos". De esta manera se presenta -vía web- la campaña internacional llamada "Stop DMS", impulsada por un grupo de profesionales que trabajan en torno a la patologización y medicalización de niños y adolescentes.

La iniciativa, implementada como un foro, ya se ha realizado en lugares como Brasil o España para convocar a psicólogos, psiquiatras, pediatras, neurólogos y psicopedagogos -entre otros- interesados en la temática.

"Nos encontramos con niños que por presentar dificultades en la escuela o en el ámbito familiar son rotulados y medicados de un modo inmediato, sin que nadie los haya
escuchado primero, sin referencias a su contexto y a su historia. Y sin ningún intento de comprender sus conflictos ni de ayudarlos de otras maneras", explican.

"Yo estoy con el movimiento del forum contra la medicalización de la infancia, que comenzó en Barcelona. Inicié la movilización porque he podido ver que miles de
niños están siendo diagnosticados y medicados con psicotrópicos por un supuesto diagnóstico de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), que inventó un manual de psiquiatría (conocido como DMS, de ahí el nombre de la campaña) que actualmente se utiliza todo el tiempo en los espacios de salud mental públicos y privados", expresó Verónica García, psicóloga clínica especialista en
infancia y principal impulsora de la versión mendocina del foro internacional.

 Según explica la profesional, hay neurólogos infantiles
que recetan ritalina o fluoxetina para que el pequeño preste atención y haga las tareas. "Estos médicos medican a partir de hacer unas simples preguntas a los padres del paciente, sin profundizar en lo que realmente le está pasando. El problema es que esas drogas tienen efectos secundarios muy negativos y algunos son de por vida. Recurren a la medicación como primera instancia, borrando la historia
familiar y escolar del niño, su subjetividad. Eso es lo más peligroso", detalló García, al tiempo que remarcó que muchos niños están siendo psico-medicados y no lo necesitan.

Según el "Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV)", el Trastorno de Déficit de Atención es una patología neurobiológica que se expresa, sobre todo, a través de manifestaciones en la conducta, y constituye uno de los problemas más comunes de la infancia.

Tal cual define este manual, las tres características principales del déficit o trastorno son: inatención, impulsividad e hiperactividad.

En tanto, la Fundación de Neuropsicología Clínica (FNC), que funciona en Buenos Aires y basa varios de sus estudios en la terminología utilizada en el DSM, asegura que "los niños que padecen este síndrome suelen tener un rendimiento escolar inferior al que les correspondería por su capacidad intelectual. El 30 por ciento repite por lo menos un grado escolar, y suelen tener dificultades para cumplir con las pautas y responder a los límites que se les pone en casa y en la escuela".

Fuente: Los Andes – Mendoza