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lunes, 15 de abril de 2013

La importancia y los beneficios de iniciar a los infantes en actividades acuáticas a temprana edad


Existe una creencia popular que asegura que los bebés pueden nadar desde que salen del vientre de su madre, sin embargo,estudios recientes aseguran que  hasta los 4 años los niños no tienen autonomía ni desarrollo como para nadar por sí mismos, pero sí es recomendable que se familiaricen con el agua desde que nacen.

La instructora certificada por la Cruz Roja Americana, Licenciada Anelvira Duarte de Coello, enfatiza que la actividad acuática es el deporte más recomendado a corta edad porque el agua no representa ningún daño físico para el bebé, siempre y cuando el pediatra dé su aprobación.

El concepto de saber nadar en la actualidad es diferente del que se tenía en el pasado. Los objetivos de presentar a los niños al medio acuático siempre deben promover la diversión de los pequeños sobre el elemento formativo, que ellos disfruten moverse libremente en el agua y que siempre se sientan confiados, seguros y felices. 
De esta forma a parte de disfrutar, ellos estarán siendo introducidos a habilidades acuáticas preliminares y adecuadas a su edad como la respiración, flotación, deslizamientos, desplazamientos y los saltos. Una vez que un niño ya ha dominado estas habilidades y que se divierten en el agua, por lo general, a los 4-5 años es que ya se puede empezar una instrucción formal de natación. La mejor manera de enseñarles en esta etapa es acudiendo a un centro especializado con un instructor profesional. 
Beneficios 

La especialista Coello resume todos sus beneficios a continuación:
-El bebé sentirá en el agua la posibilidad de moverse con mucha mayor libertad, que lo hará tener nociones de desplazamiento, así como la coordinación motriz.
-El trabajo respiratorio que se realiza en el agua, aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre, lo que conlleva al fortalecimiento del sistema cardiorespiratorio.
-Fortalece su sistema inmunológico.
-Fortalece la relación afectiva entre bebé-mamá-papá así como también aumenta el coeficiente intelectual a través de juegos en el agua como jugar con objetos que flotan, se desplazan, hunden, salpican etc. 
La convivencia en la piscina le ayudarán a relacionarse mejor, seguir instrucciones y realizar actividades junto a otras personas. El niño adquiere más confianza y seguridad de sí mismo para comunicarse y desarrollarse en grupo, ya que estará en constante contacto con instructores y otros padres y niños (as). Desarrolla habilidades de supervivencia en el agua y, por último, el más agradable, ayuda al bebé a relajarse.

¿A qué edad empezar? 

Hasta los 4 o 5 años los niños son incapaces de nadar como un adulto, por lo que hay que distinguir entre las actividades acuáticas recreativas y las clases formales de natación. Lo recomendable para empezar a impulsar este tipo de actividades es esperar hasta los 3 o 4 meses de vida, ya que a esa edad termina de madurar el sistema inmunológico del bebé y las posibilidades de resfriados y de infecciones como la otitis son menores, pero en nuestro país, Coello recomienda mejor esperar  hasta los 6 o 7 meses, pero sólo con la aprobación del pediatra y si las instalaciones de la piscina están debidamente controladas con una filtración, alcalinidad, ph y concentración de cloro adecuadas para el bebé, así como la higiene del establecimiento y una temperatura adecuada aún donde las mamás cambian a los pequeños. Sin embargo, tampoco hay que esperar mucho porque a partir de los 9 meses los bebés pierden una serie de reflejos innatos útiles para la natación, como la capacidad de flotar y mover su cuerpo de forma relajada. Además mantienen el reflejo de apnea, que consiste en cerrar la glotis y por tanto no tragan agua ni tienen sensación de atragantarse.
Para empezar en casa 

Los primeros entrenamientos se pueden hacer en casa en la misma bañera, siempre hablando de niños entre 2 y 6 meses, por eso es recomendable llenar alguna bañera con agua y meterse dentro de ella con él, solo buscando divertirse juntos y  que el bebe se familiarice con el medio como se mencionó antes. También puedes echarles agua de manera paulatina en la cabecita. Pero sobretodo hay que dejarlos que salpiquen o chapaleen con libertad.  En todo momento recuerda que tu debes estar relajada y tranquila, porque recuerda que estarás cargándolo y si siente tu cuerpo tenso y rígido, este sentimiento se le transmitirá a el.
A tomar en cuenta
1- Herramientas para el agua: Lentes para nadar y su gorrita en caso de necesitarla. Además, es probable que el instructor pida una cubeta, juguetes que le sean familiar al bebé, un espejo, pelotas, tubos flotadores de foam. Y claro el traje de baño del bebé y el de su padre, madre o tutor.

2- La aprobación del médico: Asegurarse que el pediatra de permiso de que el bebé inicie sus clases.
3- Bloquedor para bebés: Especialmente si es al aire libre
4- Si todavía usa pañal, ponerle debajo de su traje de baño el pañal especial para agua.  Igual, que haya comido por lo menos media hora antes de iniciar clases.
5- Si el bebé se muestra con mucho frío sacarlo; si se muestra intranquilo, sacarlo unos minutos, tranquilizarlo y comenzar de nuevo hasta que se acostumbre. 
6- Asegurarse de tener un entrenador o instructor calificado y formado.
7- Después hay que darle un baño de agua tibia para quitar el cloro, hidratarlo o darle unos aperitivos de su preferencia. Observar después que no muestre ninguna incomodidad estomacal o de oídos.

lunes, 1 de abril de 2013

Estimulación Acuática es una actividad recomendable para los bebés?


Ver resultados en YouTube,  muchos padres saben que las actividades acuáticas son beneficiosas para los niños, pero según los especialistas, estos son los principales beneficios.

Nadar es también una forma fantástica de divertirse y vincularlos con su bebé, sin embargo, como en  tantas otras cosas, a la hora de empezar puede resultar algo atemorizante.

Para tranquilizarlos, les brindamos aquí una lista de las ventajas que esta actividad ofrece a los niños.

Las actividades acuáticas son beneficiosas para los niños. Según pediatras y otros expertos, la práctica regular de actividades en el agua contribuyen a mantener reflejos acuáticos  que por  el cambio a las necesidades de la vida terrestre o por su falta de uso son  olvidados o quedan sin uso, además de enseñarle al bebé las destrezas de seguridad básicas que algún día pudieran ayudar a  salvarle la vida saltar a la alberca, voltearse, resistir, nadar de vuelta hasta el borde de la alberca y flotar de espaldas.  Intensificar su desarrollo físico fuerza, estado físico, coordinación y formación muscular. Mejorar sus hábitos sociales  y conductuales estimulando y regulando los patrones de alimentación y sueño. Nadar es también una forma fantástica de divertirse y vincularlos con su bebé, así que, ¿por qué no empezar de una vez?......

Dice Sergio Leal un gran amigo y maestro "Cuanto antes mejor" refiriéndose a que sin importar las edades el aprender a nadar y tener herramientas de seguridad debe ser casi una prescripción médica hoy en día teniendo en cuenta los indices de accidentalidad acuática en nuestros países.