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domingo, 30 de noviembre de 2014

Cloración, Albercas publicas o de uso multiple

¿Qué niveles de cloro son adecuados en una piscina?

Piscinas públicas y riesgo de enfermedades respiratorias. Las posibles consecuencias del cloro y otras sustancias utilizadas para la higiene del agua de las piscinas. 

Una investigación publicada en Bélgica en 2003 alertó sobre la posibilidad de que productos derivados del cloro, que el menor inhala al nadar, pudieran dañar su epitelio bronquial y, de ese modo, favorecer el desarrollo de enfermedades pulmonares en bebés y niños pequeños, en particular en aquellos con una historia familiar que les hiciera propensos a contraer asma. El artículo tuvo mucha repercusión, porque desalentaba el comienzo temprano de la práctica de la natación.

Sin embargo, al año siguiente, científicos británicos publicaron una revisión de estudios relacionados con el tema. En ella, además de criticar la metodología del trabajo belga, indicaron que no hay demostraciones claras de una asociación entre la asistencia a piscinas y el riesgo de asma.

Los pediatras Javier Elorz y Carlos González, miembros de la AEP, han señalado que "no hay evidencia" de un mayor riesgo de padecer asma en los niños que acuden a piscinas, "siempre que en estas existan unos niveles de cloración del agua dentro de los límites establecidos y que la aireación de las instalaciones sea adecuada".

Es la cuestión de los niveles de cloración del agua la que hace que puedan existir o no riesgos para la natación de los bebés y a la cual, por ende, hay que poner mucha atención. Así lo ha apuntado de manera reciente la asociación Neumosur, un organismo sin ánimo de lucro que reúne a expertos en neumología y cirugía torácica de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla:

 "Nadar en piscinas con exceso de cloro puede aumentar las posibilidades de que un niño desarrolle síntomas de asma". 

El riesgo se incrementa cuanto menor sea el pequeño, más tiempo permanezca en el agua, más agua de la piscina ingiera, menos higiene personal se exija y mayor sea la temperatura del agua. El Ministerio de Sanidad explica que la presencia de unos ciertos niveles de cloro residual es una "garantía de desinfección", aunque aclara que "un nivel excesivo de cloro o sus derivados puede generar irritaciones en los ojos e incluso problemas respiratorios, sobre todo en niños y en ambientes cerrados, como pueden ser las piscinas climatizadas o spas".

La normativa vigente -actualizada establece que los niveles permitidos de cloro libre residual se encuentran entre 0,5 y 2 miligramos por litro (mg/l). Si los controles arrojan resultados superiores a estas cifras, se hacen presentes los riesgos citados. Si la cantidad de cloro supera los 5 mg/l, la ley prevé cerrar la piscina"hasta la normalización del valor". Además, en el caso de piscinas cubiertas, "se intensificará la renovación del aire".